miércoles

Hoguera de lágrimas

IVÁN MARTÍN DIÁCONO  3º B

Era el mes de febrero. Irónicamente el mes del amor. Ya nada iba a cambiar la terrible situación. El señor de la casa había decidido por todos.

La alegría de vivir se rompía por un absurdo pago.

Jovita sería vendida al amanecer. Su condición de esclava sería utilizada para pagar una deuda. Una cruel deuda que quedaría saldada con su vida. El precio era demasiado alto.
Al amanecer diría adiós a la amplia cocina, al ruido de risas alegres de los niños, al sonido de las ollas que cocían comidas sabrosas para todos los habitantes. La señora de la casa no conseguía mantener su mirada sin echarse a llorar. Y el pequeño Benji… el hijo pequeño de la familia que cada tarde la buscaba… y con una sonrisa de oreja a oreja le pedía un cuento…

Jovita no sólo soportaba el dolor de su corazón roto sino que también intentaba no culpar a nadie, que nadie notara su pena… No llevaba cadenas, nunca fue azotada, jamás la maltrataron pero hoy su cuerpo tenía un precio. Quedaban pocas horas para la despedida.

Sin hacer ruido se levantó rápidamente, de la leñera cogió unos trozos de madera para encender el fuego como cada mañana. Pero esta vez la miró extasiada, casi ausente. Era tan grande su dolor que cuando las llamas alcanzaron sus manos, siguió sin sentir nada, su dolor era tan profundo que no notaba sus heridas. Pronto la hoguera devoró todo su cuerpo. La cocina se inundó de un aroma único, de suaves flores y dulces olores. Era tan grande su amor por su gente, que cuentan que aquella hoguera tardó años en apagarse. 

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